septiembre 15, 2016

KILÓMETRO 50







KILÓMETRO 50


Este es el día en el que llego a mi kilómetro 50, el inicio de una nueva década en mi existencia. Los años suficientes para sentirme realizada y feliz. Llego aferrada a mi única verdad, a la tranquilidad y al enorme deseo de continuar muchos años hacia adelante.
Al despedirme de mis 40´s he visto todos aquellos kilómetros recorridos por los que nunca volveré a pasar. Ahora con toda seguridad muestro las cicatrices del cuerpo y las del alma, porque ellas son la memoria de batallas ganadas y pérdidas, son las que me indican el futuro, las que trazan mis trayectos y proyectos, las que me recuerdan que a pesar de todo no debo perder la fe, la esperanza y la felicidad.  Y a quienes llamo mis experiencias.
Llego a mi kilómetro 50 llena de versos y pasiones, con el aroma del sándalo en mis manos, llena de música, fiestas y sangre valerosa, de convicciones conquistadas, y mágicos amores. Soy una mujer que ama la sencillez de lo cotidiano, las lluvias de septiembre, las lunas y estrellas de diciembre, los amigos que nutren mi corazón.
Soy una mujer ahora capaz de abrazar a su niña, sin miedo a reproches, ella y yo ahora en perfecta comunión de complicidad y ternura. Soy la mujer amante de interminables noches de lectura, de carcajadas libres, de palabras sueltas, de abrazos apretaditos y copas de vino. Y por supuesto amante de la buena cocina.
Saludo con ilusión esta nueva década de vida que hoy comienza, busco mi centro y hago una reverencia a los años que se fueron. Pido al universo me permita acabar lo inacabado, llegar al lugar deseado, nunca más abrir las puertas de lo antes cerrado, caminar de la mano con mis sueños, disfrutar cada minuto con mis seres amados, y tener la valentía de tomar la vida cada día. Pido al destino me ayude a darle al mundo lo mejor de mí.
Enaltezco y honro con mi primer libro a mi madre la mujer que me dio la vida, mi fiel compañera por estos cincuenta años. A mis musas, pido me revelen mágicas letras y guarden sus secretos en mi pluma, que sean ellas quienes me dejen respirar el aroma de las flores etéreas, saborear la alegría de la juventud eterna, y poseer un halo de misterio en el arte para poder ver con los ojos del alma.
Pido al universo muchos años más, y recorrerlos de manera consciente, prometo cuidarlos con alegrías, flores, sueños, tertulias, copas de vino, trabajo y amigos, familia y amor del bueno.
Prometo vivir un día a la vez.


¡BIENVENIDO SEAS KILÓMETRO 50!

agosto 29, 2016

Vete del lugar donde no eres amada...

Vete del lugar donde no eres amada...
No mereces estar donde tu corazón sienta tristeza en lugar de amor, donde tengas más lágrimas que sonrisas.
Vete cuando ya no te valoren, cuando te lastimen por costumbre. Vete de donde la carga de llevar la relación sea solo tuya.
No sigas pensando que algún día será mejor, que algún día abrirán los ojos agradeciendo y amando, que un día serás verdaderamente feliz.
Vete porque ya no correspondes a ese espacio, donde no te extrañan, donde no te sienten, donde no hay detalles, donde sólo hieren.
Vete, sal corriendo, rompe puertas y candados, hazte a un lado, cierra ciclos y abre espacios...
Ahí donde te quieran, donde te regalen muchos te amo.
Donde seas importante,
Donde valoren tu presencia y seas aceptada desde la virtud más bella hasta el defecto más constante.
Vete y da un paso de amar, a empezar a amarte.

julio 08, 2016

Convirtiéndote en nada.

Yo, yo me quede hasta el final,
como las valientes,
sin nada,
sin esperanzas,
me sobraron caricias y
palabras de amor.
Tú, tú te fuiste, sin final,
de manera cobarde,
llevándote todo,
y convirtiéndote
en nada.
 

© 2016. Mayela Bou

febrero 15, 2016

Johnnie Walker



–Buenas noches señora mía, ¿me permite el obsequio de su compañía?
–Buenas noches caballero, ¿tiene nombre el señor del sombrero?
–Johnnie. Caminante. Dócil, hoy a sus pies.

Bajó ella la mirada y acarició el filo del vaso con la yema de su dedo mayor, sonrió con delicadeza al ver el maravilloso color ámbar de Johnnie, sin duda añejo, profundo, de carácter, agua de vida.  Sentada en el bar decidió entablar conversación con el caminante desconocido.

–A ver caminante, dime cuál ha sido tu punto de salida y qué haces en este bar en mis horas de tristezas y melancolías.
–Camino desde Escocia sin rumbo ni destino, me trajo el mar, me movió el viento, se abrieron en tierra muchos caminos, y ahora estoy aquí para darte una noche en la que tú eliges, alegrías, tristezas o melancolías.
– ¿Y cómo acabo con las tristezas antes de aceptar tus alegrías?  
–Sencillo señora mía, las matamos en las rocas o si usted prefiere,  las ahogamos con Ginger ale.
–¿Ginger ale es una chica?
–Sí. Una inglesa cortesana y dulce,  que tiene por experiencia las caricias frescas del alma.
–Muy bien caminante, trabajemos primero en las rocas, y déjeme recibir a la dama con las penas acabadas.

Y así transcurrió la noche… de roca en roca, de llanto en llanto. Johnnie acarició suavemente los  labios de la mujer,  una y otra vez, dejando en ella la huella del roble blanco donde reposaron un día, cebada, trigo, centeno y maíz. Cuando la chica llegó, ya no había penas que ahogar.
Dulcemente preguntó:

–¿Qué celebran la bella dama y el caballero de sombrero ?

Éste se adelanto y dijo:

–Hemos soltado las nostalgias, tristezas y melancolías, despeñadero tras despeñadero, así se fueron acabando. La señora ya no llora, ahora sonríe y baila con los pies descalzos, el cabello suelto y la mirada amplia.

Ginger ale se acercó a la dama, se abandonó en sus manos y cuando le rozó por primera vez la garganta ella sintió la caricia en el alma.

–Buenas noches– dijo una voz suave, fresca y melodiosa.
–Buenas noches tenga usted– Obtuvo por respuesta.

Ambas sabían que presentarse estaba de más, ese ya no era su lugar.
Ella sonrió dirigiendo la mirada  a Johnnie y después a Ginger ale. Caminó lentamente al bar, para agradecer al caballero de sombrero lo amable de su compañía.

–Me marcho Johnnie, con ella me marcho. La llevo a mi refugio donde reposa el alma, donde una por amor se juega la vida.  Gracias por la complicidad de ahogar mis penas, de soltar las nostalgias, de extinguir las tristezas.
–Buenas noches señora mía, que disfrute de la compañía. No dude en preguntar por mí en cualquier bar de la ciudad, yo la espero siempre que usted quiera venir. Pregunte por el caminante, el caballero de sombrero.

Me llaman:

Johnnie, Johnnie Walker.


© 2016. Mayela Bou


enero 19, 2016

EL VINO


EL VINO
"Sí señor... el vino puede sacar
cosas que el hombre se calla;
que deberían salir
cuando el hombre bebe agua.

Va buscando, pecho adentro,
por los silencios del alma
y les va poniendo voces
y los va haciendo palabras.

A veces saca una pena,
que por ser pena, es amarga;
sobre su palco de fuego,
la pone a bailar descalza.

Baila y bailando se crece,
hasta que el vino se acaba
y entonces, vuelve la pena
a ser silencio del alma.

El vino puede sacar
cosas que el hombre se calla.

Cosas que queman por dentro,
cosas que pudren el alma
de los que bajan los ojos,
de los que esconden la cara.

El vino entonces, libera
la valentía encerrada
y los disfraza de machos,
como por arte de magia...

Y entonces, son bravucones,
hasta que el vino se acaba
pues del matón al cobarde,
solo media, la resaca.

El vino puede sacar
cosas que el hombre se calla.

Cambia el prisma de las cosas
cuando más les hace falta
a los que llevan sus culpas
como una cruz a la espalda.

La puta se piensa pura,
como cuando era muchacha
y el cornudo regatea
la medida de sus astas.

Y todo tiene colores
de castidad, simulada,
pues siempre acaban el vino
los dos, en la misma cama.

El vino puede sacar
cosas que el hombre se calla.

Pero... ¡qué lindo es el vino!.
El que se bebe en la casa
del que está limpío por dentro
y tiene brillando el alma.

Que nunca le tiembla el pulso,
cuando pulsa una guitarra.
Que no le falta un amigo
ni noches para gastarlas.

Que cuando tiene un pecado,
siempre se nota en su cara...
Que bebe el vino por vino
y bebe el agua, por agua."

Alberto Cortez

octubre 01, 2015

Aquí está mi mundo.



Cuando su mundo se derrumbe, recuerde que tiene el mío.

Quizás yo no tenga lo suficiente para ofrecerle, pues le recuerdo que no hace mucho pasé una hecatombe. Si usted me dice que vendrá yo limpio los escombros, y prepararé con delicado amor un pedacito adonde podamos compartir lo poco que nos ha quedado. Le ofrezco mis cuatro estaciones, inviernos afanosos y etéreos, y aunque llueva mucho, ninguna tormenta nos estremecerá. Aun quedan incontables abrazos por gastar. Le ofrezco una primavera llena de alegrías, llenar sus ojos de colores tiernos, regalarle el bálsamo de los campos en flor y cielos llenitos de estrellas. Nostalgias de otoño llevo muchas ya guardadas, pero si usted me ayuda las podemos desempolvar y quizás dejar que el viento se las lleve convertidas en mariposas, déjeme que le muestre cómo ésta estación se aferro a mi corazón. Voy abrir las ventanas y a correr las cortinas para que nuestros veranos sean mágicos e interminables, colmaré este espacio de días largos para que nunca nos falte tiempo de tomarnos de la mano.
Tengo una luna para usted, ¿sabe? por ahí dicen que soy mágica, tendremos noches en las que se la voy a desaparecer, pero le dejaré  el cielo y sus estrellas. Le doy mi palabra que no habrá ni un día sin sol, aun cuando las nubes lo escondan, él estará ahí y  yo estaré con usted para recordar le su calidez. Me quedan letras aun, puedo ofrecerle mis versos, y la fantasía de escribirlos sobre su cuerpo. Y como regalo secreto, prometo llevarle a la orilla del mar y ahí fundirnos en un largo beso de amor que le haga sentir que vale la pena entrar en este mundo.  Mientras ordeno para usted, por favor siéntese alrededor de mi fogata,  preparare la luna y mi acto de magia, hoy  le regalare una noche que ni usted ni yo podremos olvidar...     

Cuando su mundo se derrumbe, recuerde que tiene el mío.


© 2015. Mayela Bou

septiembre 15, 2015

¡Kilómetro 49!

Cada cumpleaños tiene lo suyo, pero tenemos años o kilómetros, como les llamo yo, que son sumamente especiales. Este día arribo a mi kilómetro 49, la antesala que me  prepara para la llegada de una nueva década en mi vida, por lo tanto he decidido vivir con mágica intensidad la despedida de mis 40´s, mi último año de cuarentona.
En los 40´s aprendí a soltar todo aquello que me causó dolor, enojo y sufrimiento, y lo mejor de todo, soltar sin culpa alguna. Me  aferré  a mi verdad, a mi  esencia y poco a poco llegó la tranquilidad del alma, con esa sensación de  gotas de roció que bañan amorosamente mis áridas tierras.
Despedirme del km 48 ha sido hermoso, éste sin más ni menos se caracterizó por ser el año de las cicatrices, las del cuerpo y las del alma. Con ellas ahora cerradas, puedo ver hacia adelante un futuro más claro y un trayecto trazado a base de equivocaciones, pero que ahora sin duda me llevan a ese lugar donde persigo estar.
Soy una mujer de versos y pasiones, de música,  fiestas y sangre ardiente, de convicciones conquistadas, y mágicos amores. Una mujer que ama la sencillez de lo cotidiano, las lluvias de septiembre, las lunas y estrellas de mi universo, y los amigos que nutren mi corazón. Soy una mujer ahora capaz de abrazar a su niña, sin miedo a reproches, ella y yo ahora en perfecta comunión de complicidad y ternura. Soy la mujer amante de interminables  noches de lectura,  de carcajadas libres,  de palabras sueltas, y con la práctica de saber regalar una buena puteada sin perder la elegancia. Los 40´s,  son los que me hicieron realmente la mujer que ahora soy y seré el resto de mi caminar.
Abrazo este nuevo año de vida que comienza, busco mi centro y hago una reverencia a las primaveras e inviernos que ya se han ido. Pido al universo me permita acabar lo inacabado, llegar al lugar deseado, abrir las puertas de lo antes cerrado,  caminar de la mano con mis sueños, disfrutar cada minuto con mis seres amados, y tener la valentía de tomar la vida cada día. Pido al destino me ayude a construir lo anhelado, a fortalecer lo  acabado, a darle al mundo lo mejor de mí.

Pido a las musas me revelen mágicas letras y guarden sus secretos en mi pluma, que sean ellas quienes me dejen respirar el aroma de las flores etéreas, saborear la alegría de la juventud eterna, y poseer un halo de misterio en el arte para poder ver con los ojos del alma.
Pido al universo un año más, y recorrer un nuevo kilómetro de vida. Prometo cuidarlo con alegrías, flores, sueños, tertulias, copas de vino,  trabajo y amigos, familia y amor del bueno. Prometo vivir un día a la vez.


Bienvenido seas kilómetro 49!