
Un día de estos me preguntaba, si para toda la gente el cuarto de baño es tan importante como para mí.
Siento que es el lugar más intimo y solitario de toda la casa, en el qué se pueden hacer muchas cosas, entre ellas leer, reír, hablar sola, llorar, maldecir, en fin muchas otras cosas y que también les dejo a la imaginación.
Cuando yo era una niña y mi madre me perseguía por toda la casa para castigarme con el cincho yo corría como una loca subiéndo las 17 gradas que me tomaba llegar al baño de arriba de mi casa, me encerraba en él y no salía hasta dos o tres horas después de que mi pobre mamá, harta de verme encerrada me decía: Salí mona de… biiipp! ya no te voy a pegar, entonces salía con todo lo que me había instalado.
En el recorrido de las 17 gradas tenia al paso libros y un petate, (una alfombra hecha de palmas secas) lo extendía en el lugar adonde nos bañábamos y me acostaba a leer mis paquines (comics) de Archí, Lorenzo y Pepita, La pequeña Lulu, Daniel el travieso, spider man, Memìn, Tárzan, La mujer maravilla, etc.
Cuando tenia 20 centavos (3 centavos de dólar en la actualidad) de colon en mi bolsa, le pedía a una de las empleadas de mi mami, quien era costurera, que me fuera a comprar una Coca Cola a la tienda y mis 2 o 3 horas de encierro eran lo máximo, si para en ese entonces hubiesen habido mp3 quizás me hubiera quedado a vivir en el baño, jajajajaja! hubieron noches en las que las empleadas a escondidas de mi mami me pasaron almuerzo o cena por la ventana, como habrá sido de grave la travesura.
Una vez no alcance a llegar al baño de arriba y me encerré en el de la sala, abajo, yo no sabia que de ese baño mi mamá si tenia llave, y cuando la vi en la puerta con el cincho me dio un ataque de risa, ella me daba con el cincho y yo me reía, pobrecita mi mami, pero ese error nunca lo volví a cometer, a como diera lugar llegaba al baño de arriba.
Mi madre y mis hermanos siempre llevaban algún libro al baño, o el periódico, era una costumbre de familia, no se si ellos hacían crucigramas en el baño.
Haya por los años 80, los años mas duros de la guerra en El Salvador, llegó a nuestras manos un libro clandestino el cual también leímos en el baño, si no me equivoco, fue el de “Cárceles clandestinas” una vivencia de una guerrillera, Nidia Días.
Con los años, el baño dejo de ser el escondite para que no me pegaran y se convirtió en ese lugar intimo adonde podía llorar, reír, leer las cartas de mi primer amor, verme en el espejo y sentirme la adolescente mas bella sobre la faz de la tierra, ah! frente al espejo ensayaba el saludo que le daría al vecino que tanto me gustaba, sostenía platicas imaginarias, mas de alguna vez debo haber besado la pared imaginando ese primer beso de amor.
Hacia muecas en el espejo y cantaba… jajajaja si! cantaba sintiéndome Madona, la Ale Guzmán o la Ana Torroja, jajajaja que chistoso!
Cuando llegue a la universidad y ya trabajaba, mi compañía en el baño eran los folletos de economía, mercadeo, o administración, alguna cartita de invitación a café o la boleta de pago haciendo cuentas de mis comisiones.
Cuando me case y tuve a mi primer hijo deje un poco la practica de leer en el baño, pero encontré otro entretenimiento, y es que los ladrillos del piso de mi baño no son cerámicos, si no de esos antiguos que hacían con cemento y pintura, les ponen una base blanca y puntos de colores, pero esos puntos son prensados contra el ladrillo en el proceso entonces toman ciertas figuras, y he pasado horas en el baño buscando figuras, tengo un buzo con un solo pie, un cerdito, una nave, un vaquero, unos cuantos perros, muchas mujeres hombres y niños, un olla, hojas, botas, cabezas de caballo, jarrones, etc.
Mi sorpresa fue cuando el mayor de mis hijos un día dijo que él tenía figuras en el baño y luego los otros dos dijeron que ellos también, en muchas de las figuras hemos coincidido.
Pueden imaginar esa reunión con mis hijos en el baño? estábamos los 4 muy concentrados buscando nuestros personajes y figuras, fue una tarde muy interesante, la imaginación de ellos es increíble.
En ese instante me pregunté: cómo será el baño para mis hijos, y aunque ellos no se encierran horas como yo lo hacia, a veces se están su ratito en ese mundo adonde bailamos, cantamos reímos, lloramos e inventamos.
Mi sobrino Walter, filosofo graduado de una universidad de California tiene una biblioteca completa en su baño, mi amigo Flavio Meza, se fuma un cigarrito, el novio de una amiga dice que baila y canta mientras se ducha, estoy segura que Roberto mi cuñado a leído obras completas sentado en el baño, y el tío Dary juega sudoku en el baño…
y ustedes amigos? me comparten su experiencia?
En esas noches de café, encontré en la web una editorial española muy interesante, publican libros en rollos de papel higiénico, desde clásicos, hasta novelas de la actualidad, aquí les queda el link por si quieren saber mas para comprarse un rollito.
Libros en papel higiénico
