julio 17, 2012

The Magnificent Mile, Chicago Illinois (I Parte)







Mi vuelo desde el aeropuerto de Los Ángeles al Aeropuerto de O´Hare (el segundo más grande del mundo) en Chicago, duraría 4 horas nocturnas. Me despertó un espectacular amanecer desde el avión, me sorprendió enormemente el no ver la inmensa mole de cemento y asfalto que se puede ver cuando se vuela sobre las grandes ciudades, impresionada por la cantidad de  vegetación ante mis ojos, empezaba a sospechar que esos 8 días en la ciudad del viento serían mágicos e inolvidables.

Tenía la adrenalina al tope, me moría de ganas de abrazar a mi amiga Varinia, con quien habíamos planificado y  esperado el tan ansiado día y sobre todo  dar rienda suelta a esos 8 días descubriendo ella para mí una nueva ciudad.


Mi hermanita mayor me había dado su celular con internet, GPS y todos los artilugios para estar conectada al mundo, por aquello  de que su hermanita menor es un poco desubicada y un desastre con los 4 puntos cardinales, igual que ella,  yo siempre voy hacia adelante y ese es para mí el  norte.


Nuestra bienvenida fue alrededor de una deliciosa taza de café caliente, un desayuno americano por supuesto, y la ilusión de planificar desde ese momento todo lo que vendría.
Bajé mi equipaje, conocí a los maravillosos hijos de Varinia, Génesis y Gabriel,  recorrí su casa, en un instante me sentí parte de ella y me presente con sus macotas, Niko y Nala, me instale en el que sería mi dormitorio por 8 días, me lave la cara, me cambie de ropa, vaqueros bien puestos, bloqueador solar,  gorra para el sol, agua y cámara en mano, nos esperaba un día que prometió ser increíble y así lo cumplió.
Nos acercamos en vehículo hasta una de las estaciones del subterráneo, lo dejamos aparcado y caminamos a tomar el metro que nos llevaría al Downtown. 










Chicago, situada en el estado de Illinois, es conocida como:
"The Windy City", La Ciudad del Viento. 




Nuestra caminata inicio por lo que se conoce como The Magnificent Mile o La Milla Magnifica.  Comprende la parte norte de la Michigan Avenue entre el Río Chicago y la Lake Shore Drive. Según estuve leyendo esta es la versión americana de Champs-Elysées: un ancho boulevard con exclusivos negocios, museos, restaurants y hoteles lujosos. Todos los grandes de los grandes, en lo que a negocios se refiere, están presentes en esta milla magnífica.




La avenida Michigan con su boulevard central se muestra impecable al inicio del verano con asombrosos arreglos florales que son un deleite para la vista. 





Iniciando nuestro recorrido pasamos junto a la Harold Washington Library, es considerada la biblioteca más grande del mundo. Diseñada por Thomas Beeby en 1991, en su interior hay más de siete millones de libros. Me  llamó mucho la atención, las lechuzas que se alzan sobre lo alto de su fachada, símbolo de la sabiduría, solo debíamos verla por fuera, porque si entramos nos quedamos los 8 días en ese mágico lugar.
Seguimos caminando por la Avenida Michigan, confiezo, yo iba boca abierta admirando su arquitectura y con los ojos siempre atentos, para que no se nos escapara ningún detalle, hasta que llegamos a uno de los edificios más emblemáticos de Chicago, la Tribuna Tower. El origen del edificio es curioso, según leí en internet, para celebrar el 75 aniversario del periódico Chicago Tribune, se organizó en 1922 un concurso para crear el edificio más bello del mundo, el proyecto ganador fue el de la firma Howells and Hood y el resultado fue un edificio de estilo neogótico, donde  los arbotantes de la torre superior imitan a los de la Catedral francesa de Ruan. Lo que supone una nueva mirada hacia las alturas para poder contemplar la belleza y originalidad de la torre superior


   

Hemos pasado largo tiempo admirando cada detalle, en lo personal deseaba que se tatuaran en mi recuerdo para siempre.

Después de observar con tanta pasión esta maravilla de edificio dirigí mi mirada al norte, porque el norte siempre es hacia el frente para mí, recuerden que siempre voy hacia adelante,  y al ver que la calle (el puente) se elevaba, mi corazón empezó a latir acelerado, he de confesar que se me aflojaron las rodillas, no por todo lo que habíamos caminado, sino por la maravilla que estaba sucediendo ante mis ojos, las campanas  de los semáforos y stop no dejaban de sonar  avisando que la milla magnifica se detenía por un instante, carros, transeúntes, y hasta el tiempo parecía detenido ante tal maravilla.
Me emocione hasta las lagrimas, vi a mi alrededor todos esos edificios, el puente elevándose, Varinia a mi lado y el río Chicago adornando la más bella estampa que se guardaba en mi alma con tal delicadeza que ahora cuando la traigo a mi memoria es imposible no derramar una lagrima de emoción y una sonrisa de gratitud.


No fue hasta la década del 20 cuando se construyo un hermoso puente levadizo que unió la Michigan Avenue con la Pine Steet que estaba al norte del otro lado del río Chicago. La Pine St. pasó a llamarse entonces North Michigan Avenue. En 1947 el vendedor de bienes raíces Arthur Rubloff llevaba adelante un ambicioso plan con la avenida y la bautizó como The Magnificent Mile La Milla Magnífica.




Cansadas pero con las emociones a todo galope,  empezamos a buscar un lugar donde almorzar, por supuesto tenía que ser pizza, había que constatar que Chicago vende la mejor pizza de los EEUU.
En el trayecto surgieron lugares, colores, personas, olores, sensaciones, que me fueron deteniendo y abrazando, llenando mi corazón de esa hermosa ciudad, encontramos esta tienda que en su pared principal exhibe cientos de maquinas de coser antiguas,  es una belleza, en ese instante pensé en mi madre, la mejor costurera de San Salvador, pensé en ese libro maravilloso que acababa de terminar de leer “El tiempo entre costuras”, susurre el nombre de mi madre y el de Sira Quiroga.




Me queda mucho en el tintero, los edificios, el río, el lago, Navy Pier y más, pero el café de esta noche se ha terminado, sera hasta la próxima

julio 11, 2012

LAS PUPUSAS

A mis amigas Lena y Amapola para quienes un día he de cocinar pupusas en su casa en Palma de Mallorca. 

Pupusas 



Palabra que tiene su origen del pipil (pupushawa)
Que significa hinchado.

No tenemos a ciencia cierta sus orígenes pero son innegables las raíces precolombinas que tiene la pupusa, ya que en varios escritos españoles se menciona dicho platillo como parte de la alimentación de los indígenas de la zona.
Existe actualmente el debate, si es salvadoreña u Hondureña, los antropólogos señalan que la pupusa era parte de la dieta alimenticia de un asentamiento precolombino en Ahuachapán, provincia de El Salvador.

Lenita este es el plato nacional de El Salvador.
Es una tortilla de maíz tradicionalmente rellena de, chicharrón (carne de cerdo) hecho pasta, frijoles refritos, y queso combinado con loroco, también hechos pasta.El Loroco es una flor comestible y aromática, nativa de El Salvador. Creo que te gustaría, su sabor es delicado y fresco, se pueden hacer platos deliciosos con las flores de Loroco.



Para hacer una deliciosa pupusa, se debe amasar la masa maíz  o de arroz  hasta quedar en su punto; se combinan dos cucharadas de masa y se hace una bola y se va aplanando. En el medio se coloca una cucharada de relleno. Posteriormente, se lanza a una superficie de  comal, calentado sobre leña;  en Mesoamérica “comal” es un disco de barro que sirve para preparar alimentos.
Las pupusas se sirven con curtido, que es repollo y zanahoria picado finamente, mezclados con vinagre, cebolla y sal. También se le agrega la salsa, que es una combinación licuada de tomate rojo, cebolla, pimentón, orégano, sazonador, caldo de pollo, agua y sal.


Hace ya algún tiempo publique un post al que llame “Los sabores de mitierra”,  Rivela, que es otra bloguera como yo, me preguntaba sobre unas fotos que puse en alusión a los sabores que nos regala la caña de azucar, las fotografías corresponden a una noche de molienda.

La molienda en El Salvador se desarrolla en los meses de noviembre a febrero después de la zafra (corta de la caña de azúcar).

El tradicional trapiche (molino)  es el que tritura la caña para extraerá el jugo que servirá como insumo, mediante  su cocción y al final de ésta se obtendrá miel que al procesarla nos da deliciosos y variados productos a base de miel de azúcar.

Los Trapiches son movidos por una yunta de bueyes, por lo que se espera a que el sol se oculte para poner a los animales a trabajar y así no fatigarlos demasiado, eso hizo que la tradicional molienda diera comienzo  con los celajes de los últimos rayitos del sol, las noches se adornan con las dulces lagrimas de la caña de azúcar, bajo un cielo maravilloso y ante la mirada enamorada de la luna de fin de año.


Las delicias que se producen en la molienda son manjares para los dioses, solo se comparan con la dulzura de un corazón enamorado, con la delicadeza de un beso suspendido, con la dulce ilusión que brilla en las letras de mis blogueras amigas.



La extracción del jugo por cada perol tarda un promedio de 90 minutos, luego que inicia la cocción el jugo pasa por diversas fases, en la primera de ellas una vez comienza a hervir, van depositándose en la superficie del perol todos los residuos de caña de azúcar, que son retirados para refinar la solución, a este residuo comúnmente se le llama "cachaza".


El dulce de panela es utilizado por nuestra gente en diversidad de platillos, entre ellos para endulzar el café, para torrejas, nuégados, chilate, ayote en miel y muchos otros alimentos de nuestra gastronomía.




A medida avanza el proceso, el jugo de caña va aumentando su densidad, obteniéndose entre los derivados la miel de mesa, a medida se continua deshidratando por el calor se forma la miel del dedo y posteriormente el batido, que es un material espeso que es depositado en peroles y removido constantemente hasta formar un producto más grueso; este es depositado, en moldes donde luego de 30 minutos endurece obteniendo la panela.








Para Ustedes Lenita, Amapola y Rivela.


 



junio 26, 2012

CENTINELA DEL RIO CHICAGO


Centinela del tiempo que levantas tu mirada al cielo,
guardián de la noche, de los más fríos y blancos días del invierno,
pequeño niño que juegas siempre a las riveras del manso río,
custodio de la ciudad de viento.

Navegando sobre matices, reflejos luminosos de jade, te encontré.
Te vi firme, sereno y placido por la faena tanto tiempo realizada,
tu mirada y la mía se cruzaron, llenaste mi alma de tu nobleza
y bastaron unos segundos para escuchar tus proezas e historias.
Con la voz bajita y en el mismo idioma, susurramos los secretos guardados, esos secretos que se guardan al fondo del río, o en la dureza del hiero forjado.

Me hablaste inquieto, me exigiste mis letras, te vi grande y majestuoso, viejo y abandonado, no pude contener mi deseo de escribirte un verso, una leyenda,  un poema que cuente la historia del centinela que un día unió los caminos, que procuró su calle a los transeúntes, soñadores que inventaban historias sobre las aguas verdes del río Chicago, vidas que se ahogaron en llanto, parejas que cruzaron enamorados y tomados de la mano soñaron con el amor, vagabundos que se arroparon sobre tu manto, lugar donde la luna guardó sus más tiernos encantos.

Centinela del río… guardián de la vida, amigo del verso, te he encontrado una mañana cálida de domingo, me saludaste con la elegancia que aprendiste sobre la marcha de los barcos y sus capitanes, para quienes alzaste la mirada al cielo.

Viejo amigo, abandonado y triste, aquí está mi corazón para que palpites  a la vida una vez más, custodio del tiempo… de mi tiempo y de mis letras, vive, vive esta noche solo para mí!



mayo 30, 2012

...ELLA


... Ella, que aprendió de la noche a caminar descalza sobre su universo roto. Escondió el tiempo para perder en él las cosas en las que no creía y borrando olvidos pegó promesas en el álbum de sus sueños. Juntó todo lo que estuvo a punto de decir porque el silencio no guardaba secretos, abrió las ventanas de su casa sin paredes y sintió que las distancias que medía con olvidos eran mayores que aquellas en las que levantaba un puente de recuerdos.

... Cuando aprendo hago de alumna, cuando enseño hago de educadora, cuando escribo hago de soñadora y cuando amo lo hago con mi corazón de mujer.

... Siento que conjugo un tiempo en el que soy pasado de un presente imperfecto y trato de inventar una palabra que no signifique nada, que no me responsabilice, que no me ate...., pero solo encuentro letras que por más que las junto son incapaces de dibujarla. Mientras, en este momento en el que confirmo que las consecuencias siempre cumplen sus promesas, guardaré por un tiempo mis esperanzas, en el mismo cajón donde un día guardé las alas.  Empiezo a aprender del otoño que las caídas si son con elegancia pueden parecer bellas.

.. Ella, la que llevaba siempre escondido un poquito de noche en los ojos para cerrarlos durante el día y poder soñar despierta, guardó los besos en una caja llena de luciérnagas para así mantenerlos siempre encendidos.

.... Cuando las miradas se pierden en la distancia, las voces multiplican su encanto y letras recuperan su magia.

... Algunos días te escribo poemas, los días que no lo hago se los digo al viento para que te los susurre al oído.

... Y mientras la noche duerme y ocupa su lugar déjame besarte en medio del silencio de tu sueño, déjame darte un beso sobre tu frente.

mayo 26, 2012

A mi gorda del 11



Trece años ya desde que llegaste a mi vida, de manera silenciosa, de puntillas, con el alma limpia y noble; la vida me ha permitido amarte y descubrirte en cada uno de todos nuestros días juntas, sorprenderme con tu generosidad, disfrutar de tus carcajadas lisas y contagiosas, me ha permitido contemplar tu rostro mientras duermes, acariciar tus sueños y ser parte de ellos. Me convertiste en madre por tercera vez, me hiciste crecer como mujer. Me diste el honor de sentir tus bracitos alrededor de mi cuello y tu manita pequeña acuñada dentro de mi mano, me regalaste tu primera palabra y desbordaste mis emociones con tu primer pasito sin ir tomada de mi mano, guardo en los rincones de mi mente y de mi corazón, tus días de bebe, le doy la bienvenida a tus trece años y dejo que me coloques en el centro de tu vida de adolescente, un inmenso y basto universo por descubrir juntas, te veo salir lentamente de ese letargo de niña a mujer y deambulo entre las paginas de aquellos cuentos que leíamos o inventamos en las noches de tu niñez. Canto en silencio nuestras canciones de cuna, mientras te escucho cantar tus canciones de moda, busco en el tacto de mis manos la suavidad de tu ropita pequeña, mientras te veo revolver tus primeros bolsos de maquillaje, recuerdo aquellas colitas en tu cabello cuando te veo soltarlo libre al viento orgullosa de su belleza. Educarte, enseñarte las alegrías y los sinsabores de la vida ha sido un aprendizaje mutuo, tu generosidad, tu espíritu de servicio me enorgullece, pero tenerte en mis brazos desde la madrugada aquella (siempre nocturnas) en que nos vimos a los ojos por primera vez y caminar juntas este trayecto de vida ha sido el regalo más grande que el amor me ha podido dar.  

Gracias Fátima por ser una niña tan especial, físicamente no puedo abrazarte esta mañana de tu cumpleaños como lo he hecho doce años atrás, pero ambas sabemos que nuestros corazones jamás tendrán distancia, que somos una y que siempre estaremos una dentro de la otra, te amo, te amo incondicionalmente.

Siempre tuya.


mayo 21, 2012

Sobre un tejado...

 
Sobre un tejado le ame, en el recuerdo de aquellas horas felizmente compartidas,
en el silencio que se guarda entre el sol y la luna, en las horas
de un atardecer… ahora diferente.

abril 03, 2012

Entre La Locura y La Cordura

El de la locura y el de la cordura son dos países limítrofes, de fronteras tan imperceptibles, que nunca puedes saber con seguridad si te encuentras en el territorio de la una o en el territorio de la otra. 
Arturo Graf. 

Cuando era una chiquilla mi madre me regañaba porque me quedaba fija viendo algún loco o loca de los que deambulaban por las calles de San Salvador,  _ "Mayelita deja de ver al loco"_ decía mi madre...
Esperen... voy a ser sincera... _"Deja de ver al loco mone'mierda que nos va seguir"._
Ahora si, continuemos... 
Por alguna extraña razón siempre he sentido simpatía hacia los locos, me intriga saber qué hay dentro de sus pensamientos, por qué están en ese estado, qué los ha llevado hasta ese lugar que casi nadie, o más bien nadie vislumbra. Todas las tarde de mi infancia eran de bicicleta, futbol, y explorar el barranco que quedaba al final del pasaje Bustamante, algunos días, y siempre a las 4:30 pm hora inglesa, puntual como nadie, llegaba un loco a nuestro pasaje, desde que lo veíamos en la entrada, mis amigos y yo gritábamos “el loco” y todos corríamos buscando refugiarnos en alguna casa, pero yo siempre me quedaba escondida dentro de un carro Plymouth del año 60 que parecía haber encallado hacía siglos en nuestro pasaje, sus llantas totalmente pachas, pero elegante y señorial, puedo recordar hasta el olor a humedad de los asientos viejos ya con algunos resortes salidos, su timón blanco como si fuese marfil y los botones de la radio que eran cuadraditos, se movía una flechita al empujarlos para adentro y así buscar el dial de la radio, palanca al timón, automático, el pedal del freno del tamaño de un ladrillo y el acelerador como que era para los pies de “pie grande”, tenía cenicero y una guantera inmensa, los seguros de las puertas eran metálicos como un alfiler grande con cabeza plana, el asiento delantero no tenía separación era largo e inmenso.
Desde mi trinchera dentro del Plymouth observaba al loco, siempre andaba descalzo y con la pijama celeste del psiquiátrico, he de contarles que en ese entonces el hospital psiquiátrico quedaba a unos 2 kilómetros de mi casa, así qué, loco que se escapaba lo más seguro era que se fuera por la avenida España y pasara frente a mi casa para dirigirse al centro de San Salvador. El loco caminaba desde la entra del pasaje hasta llegar al barranco, habrán sido unos 100 metros, en la última casa que era la de mis amigas Graciela y Celia María había una mata de plátanos, de la mata siempre colgaba una cosa roja que no sé qué es, quizás la flor o la semilla o qué se yo, pero Fabio mi mejor amigo decía que se llamaba chuspa, el loco llegaba y se la comía, cuando ya iba de salida mis amigos empezaban a salir como animalitos de sus cuevas y el loco se daba la vuelta y les tiraba piedras, siempre me impresiono la fuerza que ese hombre tenía para tirar pedradas, yo como siempre, estaba en palco viendo todo desde la trinchera que nunca descubrió, qué tal si un día se me sube al Plymouth y me dice donde llevarlo, jajajajajajaja!

Su pijama o uniforme del hospital, como les dije antes, era celeste; mi madre una vez nos hizo pijamas a todos sus hijos, por supuesto la mía era rosada, yo era la niña chiquita, pero de la pijama celeste… qué puedo decirles… era de mi hermano Carlos, pues era el hombre, y con eso de los colores y la sexualidad… jajajajajajaja que viva el arco iris!! Supongo que el verde y el amarillo fueron las de mis dos hermanitas mayores. Muchas tardes sentada al volante del Plymouth, con rumbo al país de nuca jamás, pensé en ese hombre y su locura, pensé en ese mundo donde moran ellos, y créame… más de alguna vez pensé qué el Plymouth me llevaría a ese lugar. 

Cuando llegue a vivir a Costa Rica, conocí a otro par de locos, uno vivía en Moravia, y todas las tarde pasaba gritando por la zapatería ADOC que mi madre tenía en el centro, justo atrás de la iglesia San Vicente de Moravia en la calle central, gritaba, “Empanadas” no vendía nada, solo soltaba su pregón de vendedor a todo pulmón, usaba los pantalones tan arriba de su cintura que parecía que lo iban ahorcar, tenía una mirada tierna y dulce, sus ojos brillaban, caso contrario al loco del pasaje Bustamante que siempre estaba con cara de enojo y mucha dureza en su semblante. De “empanadas” me hice amiga, platicábamos mucho, él decía cada locura y yo le respondía con otra igual, quién sabe si ahora tendrá un blog y habla de la salvadoreña loca que le pedía empanadas todas las tardes, jajajajaja! El otro loco era un caso perdido, deambulaba por el mercado Borbón de San Jose, se pegaba un salchichón de forma vertical en la cabeza, la cual estaba rapada totalmente, parecía un extraterrestre con antena, era tanta mi fascinación por verle que después de ir a las oficinas centrales del correo en San Jose me iba caminando hasta el mercado para ir a comprar pejibayes y de paso ver al loco.

Regrese de Costa Rica casi por cumplir los 16 años, para ese entonces ya iba con Fabio al centro de San Salvador a comernos un hot dog Chevere con gaseosa uva tropical, nos íbamos en la ruta dos, en la de San Jacinto o la del Modelo, y nos bajábamos en el parque Hula Hula, nos comíamos nuestro respectivo chévere de setenta y cinco centavos de colón, (ahora 8 centavos de dólar americanos) después nos atravesábamos hacia el oriente de catedral para retornar a casa en la ruta dos, muchas veces nos gastamos el dinero del bus, entonces caminábamos sobre la avenida España desde el centro hasta mi casa, a la altura del cine Majestic se sentaba un loco que tenía los brazos llenos de pulseras hechas de alambres de colores y galvanizados, pero lo mejor de todo era un elegante reloj construido con una lata de pasta de lustrar zapatos, marca nugget , los alambres estaban ya incrustados en su piel, tenía llenos los tobillos y parte de las pantorrillas, yo siempre le preguntaba la hora, es que no podía contenerme, por más que Fabio me regañara y dijera que yo estaba más loca que el mismo loco.
 _Disculpe usted, me puede decir la hora por favor 
   _ Las doce niña, las doce y la gallina no se cose… 
 _ Muchas gracias señor. 
Siempre eran las doce, pero ambos éramos muy ceremoniosos, yo para pedir el favor y él para hacerlo, me sentía como Leoncio en la obra de Enrique Jardiel Poncela “Eloísa está debajo del almendro”.

No crean que solo locos hombres conocí, pero casi… también estaba la loca de las cajas, su nombre se debía a que caminaba con cajas de cartón desarmadas bajos sus brazos, caminaba solo en las cunetas de las calles de San Salvador, con una maraña en el pelo impresionante, yo me preguntaba cuántos piojos habrán habido en ese nido, la loca de las cajas se inmortalizo con mi madre diciéndonos: “Péinense antes de salir, parecen la loca de las cajas” y ahora, mis hijos saben que no se suben al carro si van como la loca de las cajas. 

Había otra loquita que conocí cuando caminaba hacia mi colegio, a ella no la dejaban salir, es decir tenía familia, se asomaba al balcón de una de esas casas viejas tipo victoriana que habían después de la casa Sagrera, siempre entre la Av. España y la 15 calle oriente, era ya una señora pero tenía el cuarto lleno de juguetes, yo le regalaba los tickets del bus y ella muy agradecida me sonreía, nunca la escuche hablar, siempre estaba en pijama y se comportaba como niña chichita, habrá tenido unos 40 años creo yo; una compañera de colegio que vivía por la zona me contaba que se había vuelto loca porque estando frente al altar el día de su boda, el novio dijo no casarse con ella, y que el padre de la novia lo había matado por tal humillación, nunca supe si esa era una leyenda urbana o no, lo que si supe con los años es que era hija del Coronel Osmin Aguirre, quien había sido presidente provisional de la república en los años cuarenta, él no estaba loco, por lo menos eso creo yo, pero al igual que la hija pasaba sentadito en una silla frente a otro balcón de la casa, tampoco hablaba, había sufrido en cáncer en la lengua y fue en esa silla y en ese mismo balcón de su casa adonde la guerrilla lo mataría en el año 77 o 78 si no me equivoco. Al Coronel siempre lo salude con una pequeña y suave inclinación de cabeza, gesto al cual él también respondía de la misma forma, admito que me daba miedo verlo sentado en su silla, que más parecía trono, erguido como si un palo de escoba le atravesara el cuerpo, tenía una delgadez cadavérica, su piel cual pergamino que guardaba historias de horror, pero me encanta esa sensación de enfrentar los miedos, de reto, desafío...  Más de una vez después del saludo corrí sintiendo que el enclenque anciano corría para poner sus manos sobre mi hombro. Pero más miedito me dio cuando con los años leí sobre este personaje que es parte de la historia sangrienta de mi país, Osmín Aguirre tenía en su poder información acerca del levantamiento del 32, participo en el encarcelamiento y tortura del famoso comunista, Agustín Farabundo Martí. 

Recuerdan al loco “Balú”? Si ustedes asistían a misa a la Iglesia María Auxiliadora (Don Rua) o eran estudiantes del colegio Ricaldone, saben de quien les estoy hablando. Ver a Balú era fascinante, cuando en la iglesia habían misas especiales, concelebradas y llegaba algún obispo, la iglesia se vestía de festín, los sacerdotes hacían la entrada desde la puerta principal de la iglesia, caminando hacia el altar mayor, adelante encabezando la procesión iban los monaguillos con el incienso de Castilla, después los niños mayores con la biblia en la mano, seguidos por el obispo con su casulla, su mitra y su báculo, después los sacerdotes comunes y corrientes y adivinen quién iba de ultimo en la procesión?? jajajajaja! Si! Balú, iba con túnica, de colores atractivos con un turbante hindú lleno de pedrería también de múltiples colores, también llevaba Báculo, solo que el de Balú era un palo de guayabo pero elegante.
Se decía que Balú era esotérico, mago, y adivinador, pero en realidad él me lo dijo a mí, soy el profeta Moisés, en las noches cuando yo salía de la universidad lo encontraba sentado en una gasolinera tocando flauta, siempre tenía una daga o estilete amarrada a su cintura, y era un genio jugando con los bastones al aire. 




Encontré estas dos fotos de Balú en internet... Increíble!!
Esos fueron algunos locos de mi infancia, hay nuevos locos por todo San Salvador, pero casi todos son sucios y harapientos, hasta eso ha cambiado, antes los locos tenían un poco más de dignidad, eran verdaderos personajes.

Sigo viendo a los locos de la calle con cierta fascinación, y cuando los miro con insistencia, ahora son mis hijos los que me dicen: “Mami deja de ver al loco”.

Se me quedan en el tintero más locos de quien hablarles pero mejor me quedo aquí, no sin antes contarles que un día tuve que ir al psiquiátrico, que conste, no ha pasar consulta, sino a ser parte de una declaración jurada en un caso jurídico. Entré al recinto, vaya miedito… pero cuando vi a los que tienen en jaulas, y acostados sobre unas camas de cemento, otros sacando las manos por los barrotes y diciendo cada locura, ese día sentí que me iba a desmayar del miedo. 

No dejo de preguntarme: 
¿Qué mundo es ese?
 No deja de fascinarme esa forma tan paradójica de vivir la vida, es como si hubiese un mundo solo para ellos, un mundo extraño, incomprensible, impenetrable…