
En estos últimos días por diferentes acontecimientos en mi vida he llegado confirmar la decisión de hacer de mis seres amados mi iglesia, de mis actos mi fe y de todo lo que me rodea mi Dios.
Les comparto esto que me enviaron y que además me gustó mucho, me encanta pensar que la mejor religión es la que nos hace mejores personas, y esa, nace cada día, cada amanecer en cada uno de nosotros.
¿Cúal es la mejor religión?
Breve diálogo entre el teólogo brasileño Leonardo Boff y el Dalai Lama
En el intervalo de una mesa redonda sobre religión y paz entre los pueblos, en la cual ambos (yo y el Dalai Lama) participábamos, yo, maliciosamente, más también con interés teológico, le pregunté en mi inglés defectuoso:
Su Santidad, ¿Cual es la mejor religión? (Your holiness, what’s the best religion?)
Esperaba que dijera:
“El budismo tibetano” o “las religiones orientales mucho más antiguas que el cristianismo…”
El Dalai Lama hizo una pequeña pausa, sonrió, me miró fijamente a los ojos, lo que me desconcertó un poco porque yo sabía la malicia contenida en la pregunta, y afirmó:
“La mejor religión es la que te aproxima más a Dios, al infinito. Es aquella que te hace mejor persona.”
Para salir de la perplejidad delante de tan sabia respuesta, pregunté:
¿Qué es lo que me hace mejor persona?
Él respondió:
“Aquello que te hace más compasivo, más sensible, más desapegado, más amoroso, más humanitario, más responsable, más ético… La religión que consiga hacer eso de ti, es la mejor religión.”
Callé maravillado, y hasta el día de hoy estoy rumiando su respuesta sabia e irrefutable.
Ya no me interesa la religión de quienes están a mi alrededor, o si la tienen o no.
Lo que realmente importa es nuestra conducta delante de los demás, de nuestra familia, de nuestro trabajo, de nuestra comunidad, delante del mundo.
Recordemos: “El Universo es el eco de nuestras acciones y nuestros pensamientos”.
La ley de acción y reacción no es exclusiva de la Física. Es también de las relaciones humanas. Si yo actúo con el bien, recibiré el bien. Si actúo con el mal, recibiré el mal. Aquello que nuestros abuelos nos dijeron es la más pura verdad:
“tendrás siempre el doble de aquello que deseares a los otros”.
Ser feliz no es cuestión de destino. Es cuestión de elección.

Que tengan una bonita semana, llena de paz y tranquilidad! Me siento feliz de saber de nuestros amigos blogueros en Chile! Un abrazo para Antonio y Pilar, con ellos todos los buenos deseos de quienes les leemos.






