septiembre 15, 2025

Hoy celebro mi vida, los trayectos que me trajeron hasta aquí, he guardado las rutas y caminos en el corazón. Agradezco la fuerza de los días difíciles, la luz de los dias cálidos y felices, porque ambos me formaron a ser quien soy. Hoy me abrazo, me celebro y sonrío, con la certeza de que el camino continúa y que lo mejor aún esta por venir. Feliz cumpleaños para mi. ¡Bienvenido seas KM59!

septiembre 15, 2023

Kilómetro 57


 

KM 57

Y así van llegando los años de manera galopante, sin freno y sin destino, de forma sencilla y con la dulce invitación de seguir viviendo en paz y con calma.

El año que hoy termino ha sido un año de aprendizajes dolorosos, donde aparecieron como hienas hambrientas, la deslealtad, la traición, la frialdad, las mentiras, la indiferencia y el deseo de verme arrodillada, atrapada en la tristeza, el pesar y la decepción, quisieron contaminarme de sus propias frustraciones, fracasos, inseguridades y complejos. ¡Se jodieron! Yo solo doblo las rodillas para contemplar las maravillas del creador, para platicar con mi madre en la orilla de su cama, y para agradecer la vida al universo, a Dios.

Agradezco la vida que he tenido y tengo, he aprendido que las tormentas aun cuando me dejan con frío en el alma y empapada hasta los huesos, me lavan el dolor y las tristezas. Después de cada lluvia, voy destilando agua, caminando con la frente en alto, respirando hondo, pisando fuerte, conquistando la calma, dueña de mis propios actos, y de sus consecuencias. 

He aprendió a buscar a mis maestros de vida, y los encontré en la naturaleza misma, en el bosque, en cerros y montañas, en la caricia de mis perros, en la compañía de mis gatos, cuando me abrazo a un árbol, en las olas del mar y mis amados cielos estrellados. Ellos me guían, me sanan el alma, me llenan de luz, me dan la fuerza que necesito para avanzar.

Pero no todo ha sido tormenta, mi km 56 me abrió puertas a la esperanza, me mostró el camino, llenó mi ruta de azules flores, me dio la compañía de colibríes y mariposas, puso música suave para transitar la vida, de esa que a mí me llena el alma, me regaló la compañía de mujeres extraordinarias que desde hace más de 40 primaveras han decidido acompañarme, mis amigas, mis hermanas. Un año, lleno de proyectos, ilusiones y comienzos, días que me invitaron nuevamente a surcar mis propios océanos, conocer sus profundidades para calmar las tormentas, las tempestades, para enseñarme a soltar, y recordar que la felicidad me la procuro yo sola, como lo he hecho siempre.

Me gusta mucho pensar en el instante en el que una entrega la juventud a la cajita del tiempo, un préstamo dulce, fresco pero ocasional, y a cambio, esta nos invita a aceptar los años con madurez, con dignidad, con respeto y felicidad, en esta entrega he guardado la fragancia sutil que deja la belleza de la juventud, fragancia que nunca se entrega.

Deseo que mi kilómetro 57 este lleno de aventuras nuevas, de sueños por realizar, deseo tener cada mañana una taza de café calentito, leer los poemas que el principito le escribe a su rosa solitaria, ver series con mi madre, deseo noches estrelladas y que mi estrella titilante me acaricie el alma, caminar del brazo con Martita y Celina mis amadas hermanas, seguir brindando por los éxitos de mis tres hijos, por su belleza y sus corazones limpios y nobles, mis amados, mis ángeles que han salvado mi vida, me encanta recibir cada mañana los mensajitos de Gracia María, deseo escaparme a la playa con mi Clau, la Lore y la Yani mis eternas amigas del colegio, pedirle a la Vari que me lea los astros, disfrutar de la amorosa comida de mi mamalela, de los abrazos y del amor de mi Mayelita, componer el mundo con mi doctora, hablar de retos y montañas con Karina,  irnos de cine y café con la señorita Leyton, planificar salidas con la Patita, Claudia y mi Canchito, llorar y reír con mis amigas, mis guerreras que siempre son una red que me sostiene con amor desde hace 10 años. Deseo que mis musas vengan cada día para convertirnos en poesía, me abrazaré de mi escritura y mis libros, dejaré que ellos sea mi nocturna compañía, con cada colibrí saludaré a mimiga del cielo, me escaparé en mis lienzos en blanco y danzaré con mis pinceles de la mano de Van Gogh, inmortalizando con oleos mis recuerdos de amor. 

Deseo para mí: salud, trabajo, caminos abiertos, cielos despejados, gente honesta, leal y sincera a mi lado, deseo que el vino siempre me sepa a vino y nunca me vuelva a saber amargo. Deseo que usted que lee en este momento mis letras sea feliz y me regale una sonrisa.

Gracias a la vida por estos 365 días que se han ido, hoy suelto el pasado y le doy la bienvenida a mi presente.

Bienvenido seas KM57


 


septiembre 15, 2022

KILÓMETRO 56





Los últimos seis meses de mi kilómetro 55 ha sido una prueba tras otra para que me aferre a la vida y encuentre en ella un sentido mucho más profundo del que me han dejado los años anteriores.

En estos meses mi existencia se ha empecinado en mostrarme la muerte como parte de la vida, no termino de pararme de una caída cuando una ola más grande viene sobre mí, y aún tirada a la orilla del mar he podido visualizar con esperanzas el horizonte.

Así he ido avanzando en este kilómetro de vida, nunca he dejado de aprender en cada caída, en cada dolor, con cada lagrima, con cada despedida.

Agradezco que no he perdido ese deseo de entregarme de manera amorosa y cálida a cada uno de mis días. Nacer y morir sin dejar de existir. No prestarle ni un segundo la mirada a la derrota.

He llegado a la edad del viento que corre libre, la edad que no mide solo existe para honrar la vida.

Hoy inicio un ciclo nuevo, me siento agradecida por el amor de quienes me cuidan, me acompañan, y me muestran el camino.

Le doy la bienvenida a mi kilometro 56, estoy segura de que vendrán olas que lavaran mis pies con calidez y me invitaran a transitar este kilometro llena de amor, ilusiones y esperanzas. Sé que vendrá un oleaje manso, que me arrullará en aguas de tranquilidad.

Deseo para mí, toda la calma que mi alma necesita, luz en mis noches más oscuras, amor propio que me mueve para avanzar, y salud en mi cuerpo para que me permita siempre escoger bailar cuando el dolor apriete.

Amo la vida y hoy más que nunca respeto la muerte.

 

¡Feliz cumpleaños para mí!

 



septiembre 15, 2021

KM 55

 



Para llegar a mi km 55 tuve que despegar mis pies del suelo,

abrir puertas y ventanas clausuradas, sentarme a platicar con mis ancestros y perdonarle a la vida los errores.

Construí mi universo, dejando atrás un doloroso pasado, maticé mis días de azul, y convertí las tristezas en versos.

Me regalé un jardín de etéreos girasoles, en las tardes me siento bajo un árbol de sombra ancha para observar mis trayectos transitados. Me encanta lo que veo. Soy feliz.

Hoy veo con amor las cicatrices, las lágrimas saladas, las noches interminables, los días desolados y las equivocaciones; todo lo guardo en el cielo que me bendice a diario, en el sol, la luna y las estrellas que marcan mis veredas, en mis huellas y los rincones donde guarezco mis tormentas.

Km 55, carretera libre, alas abiertas, los sueños en la bolsa, las botas puestas y los vaqueros abotonados, destino y punto de fuga, ahí te voy, y en cada despertar a conquistar la vida.

 

¡Bienvenido seas KM55!





septiembre 29, 2020

CARTA

 

Vientos del norte,

Sonidos del mar,

Traen noticias,

Traen sus letras,

Su amor... su verdad.

Los días de otoño

me acarician la infancia,

los recuerdos y su nombre

revoloteando en mi cuerpo

cual eterna y personal

primavera.

Hoy se me escapa el amor

en una lágrima azul

entre las notas de un 

Nocturnes, OP.37 No. 1

de Frédéric Chopin.

Esta noche bailaré

en mi habitación

como su rosa solitaria.


©2020.Mayela Bou


septiembre 15, 2020

KILÓMETRO 54


 


!Kilómetro 54!

 

El año de la cuarentena, del aislamiento, un año sin abrazos, sin cercanía, de incertidumbres, miedos y de muchas reflexiones, el año en el que la tierra nos pidió a gritos calmar el ritmo, sacar la mirada de los celulares y ver al horizonte, el año del covid 19, un año de grandes aprendizajes en mi vida, ratitos con los sentidos en crisis, el cuerpo lleno de dolor y lágrimas, distancias punzantes, preguntas sin repuestas y caminos cerrados a pecina y piedras. Pero aprendizaje.

Así llega mi  kilómetro 54, y no deja de sorprenderme como la vida te toma de la mano y te lleva adonde nunca imaginaste, adonde te encuentras con la metamorfosis cara a cara, te pone contra la pared y te obliga a cambios que no hacen más que hacerte crecer como persona, enseñarte a vivir en plenitud. Morir de muchas maneras y volver a comenzar de una forma más real, más auténtica, más ligera. ¡Vivir!

Las experiencias y el tiempo también te llevan de la mano, cual maestra indica el camino correcto, te enseña a escoger los fuegos que no te quemaran, pero también te enseña a quemarte para volver a renacer. Siempre se puede volver a empezar, siempre podemos cultivarnos en todo aquello que nos parecía inalcanzable, tocar el cielo en la sencillez de una semilla a punto de plantar, pintarlo en una pincelada de amor sobre el lienzo de la vida, saborearlo en un panecillo caliente recién salido del horno, descubrir que tú eres el cielo, nunca negarte tu brillo y enfrentarte a tus miedos, abrazar los finales y darle la bienvenida a los comienzos, volar en tu mismo cielo, porque no necesitas más.

 

 

¿Campos de batalla? Siempre habrá, pero ahora puedo sembrar flores y vegetales en ellos.

¿Demonios?  Vendrán a bailar, y yo les aplaudiré sus danzas, pero no bailare con ellos.

¿Puertas abiertas o cerradas? Seguirán siendo muchas, quizás pinte en ellas algún paisaje fresco, con mis azules amados.

¿Caminos o laberintos? Los que vengan por transitar, a veces sola y otras acompañada, recogiendo florecillas o piedras, las primeras adornaran mi cabeza y las segundas dejaran un rastro para no olvidar que hay tramos por los que nunca se debe volver a pasar.

¿Distancia? Solo si el corazón lo permite.

¿Dolor? El que sea necesario, ese que me formó, que me parió una y mil veces y que hoy he aprendido hacer alquimia con él en la orilla de mi cama.

¿Heridas? Las que han dejado todos aquellos que me ocuparon de depósito de sus amarguras, de sus errores, sus fracasos y frustraciones, pero que cerré con amor propio y nunca podrán volver a causarme daño. Ya están lejos de mi vida.

¿Oráculos? Mis atardeceres, la lluvia, mis sueños y las estrellas.

¿Cicatrices? Mi historia y lo que falta por escribir.

¿Huellas? Las que veo cuando miro hacia atrás y las que vienen a mi encuentro.

¿Dulzura? La de mis hijos cuando me abrazan, cuando sonríen, cuando me dicen, te amo.

¿Magia? El tiempo con mis verdaderos amigos.

¿Amor? La familia que cuido y protegeré sobre todas las cosas.

¿Milagros? Cada mañana cuando abra mis ojos.

¿Vida? La que hoy celebro junto a ustedes que leen estas letras de gratitud.

¡Feliz cumpleaños para mí!


Desde las maravillosas y mágicas tierras de California

¡Bienvenido sea mi kilómetro 54!

 

 



 

 



febrero 14, 2020

14 de febrero


Ya no concibo el amor
con flores y corazones,
ni regalos el 14 de febrero,
ahora es un dulce abrazo
mientras cocino los pancakes
del desayuno,
reírnos de los días en los que
los céntimos se nos escondían,
recordar las noches vigilando
las enfermedades de los hijos,
ver lejanos los días
de palabras amargas,
odios sin destino,
 ahora saberte mi amigo.
Ya no entiendo el amor
como un rito establecido,
ahora solo sé que estamos aquí,
que en mis noches colmas mi copa de vino
mientras platicamos sobre los
devenires del día vivido.

©2020. Mayela Bou.

noviembre 21, 2019

SUPERA


Deja ir a la gente que no está lista.
No es una actitud de soberbia ni de orgullo, sino de congruencia: seguirás amándolos pero con otra perspectiva, desde otro nivel de comprensión, entendimiento y consciencia.
Es tal vez la cosa más difícil que tendrás que hacer en tu vida, y también será con certeza una de las más importantes: dejar de estar vinculado con aquellos que no están listos para ti.

Deja de tener conversaciones difíciles con gente que no quiere cambiar.
Deja de estar para la gente que es indiferente a tu presencia.
Deja de dar tu amor y energía a la gente que no está lista para amarte.

Tu instinto es hacer todo lo que puedas para ganarte las buenas gracias de todos los que puedas, pero también es el impulso que te robará tu tiempo, tu energía y tu cordura. Apártate de las personas que no están preparadas para tenerte en sus vidas.
Si eres excluido, insultado sutilmente, olvidado o fácilmente ignorado por las personas con las que pasas la mayor parte del tiempo, no te estás haciendo un favor al continuar ofreciéndoles tu energía y tu vida. La verdad es que no eres para todos, y no todos son para ti. Eso es lo que lo hace tan especial: cuando encuentres a las pocas personas con las que logres realmente una amistad, un amor, una relación genuina... sabrás lo precioso que esto es porque habrás experimentado ya lo que no es.
Pero mientras más tiempo pasas tratando de forzar a alguien a amarte o simplemente valorarte cuando no está listo, cuando no es su tiempo, cuando no es capaz... más tiempo te estarás privando a ti mismo de lograr esa especial conexión con quien sí está listo, sí está en su tiempo y sí es capaz. Te está esperando. Hay miles de millones de personas en este planeta, y muchas de ellas se van a encontrar contigo a tu nivel, con la vibración en la que estás.
Tal vez si dejas de aparecer, serás menos querido.
Tal vez te olviden por completo.
Tal vez si dejas de intentarlo, la relación cesará.
Tal vez si dejas de llamar y enviar mensajes, tu teléfono permanecerá en silencio durante días y semanas.
Tal vez si dejas de 'amar' a alguien, la relación entre ustedes se disolverá.
Eso no significa que hayas arruinado una relación. Significa que lo único que sostenía esa relación era la energía que tú y sólo tú ponías en ella. Eso no es amor genuino. Eso es apego burdo.

La cosa más preciada e importante que tienes en tu vida es tu energía. Lo que tú das a cada día es lo que creará más y más en tu vida. A lo que le das tu tiempo, es lo que definirá tu existencia.
Cuando te des cuenta de esto, empezarás a entender por qué estás tan ansioso cuando pasas tu tiempo con gente que no te aporta, y en trabajos, lugares o ciudades que no te convienen.

Haz de tu vida un refugio seguro en el que sólo permitas a las personas que lo valgan y para las cuales valgas.
Tú no eres responsable de salvar a la gente.
Tú no eres responsable de convencerlos de que quieren ser salvados.
Decide que mereces una amistad real, un compromiso verdadero y un amor completo con las personas que realmente lo valen, para las que realmente vales.

Así que no te asustes, permite el silencio... Y mira lo rápido que todo comienza a cambiar.
SUPERA.

Tomado de la página El Mundo del yoga.


octubre 18, 2019

COSECHA


Las mujeres de la casa
desenvainan el frijol
que ha nacido al pie de los elotes
que se convertirán en atol.
Los animales acompañan
con una gran devoción
y celebran a la tierra
que nos ha dado
sus frutos de amor.
El labriego que es el dueño
de las tardes con color,
vendrá ya caminando
pensando en las delicias
que se guisan en su fogón.
Agradecidos todos con la tierra,
las cosechas, el agua y el sol,
se disfruta en esta casa
una rica sopita de frijol. 




©2019. Mayela Bou.

septiembre 15, 2019

KM 53


KM 53

Entre todos los caminos preciosos que la poesía me ha dado, el poder transformar el dolor en letras ha sido mi mayor regalo. Hoy despido mi kilómetro 52 con el enorme vacío que deja la partida de una amiga, he aprendido que lo único seguro en esta vida es la muerte.
Me despido de un año que aún con sus dolores y tristezas me ha regalado momentos maravillosos, la compañía amorosa de mi familia, el abrazo sincero de mis amigos a quienes cuido como el mejor de mis tesoros, en mi lista personal de deseos tengo pueblos y ciudades nuevas que este año conquisté, y vibra en mí, el enorme deseo de seguir caminando al borde de mi mundo, conquistado mochila al hombro aquellas tierras lejanas por las que quizás alguna vez ya pasé. Me despido agradecida de un kilómetro más, y recibo mi nuevo año con paz y tranquilidad, descansando y con la seguridad de saber que de tanto perder aprendí a ganar. 

El valor y la fuerza de los 53
Años vibrantes,
sin importar
donde se deja
descansar el corazón,
la vida suspendida
en hilos de luz
tejiendo amores
que abriguen el alma.
Septiembre siempre llega
con la certeza del amor,
y por agreste que este sea,
llega a tiempo con la lluvia
para reunir fragmentos
y devolverme
el valor y la fuerza
para celebrar la vida.

©2019. Mayela Bou.




septiembre 01, 2019

Patricia Méndez Abularach



Nuestra última copa de vino fue aquella tarde del 16 de agosto, adelantando nuestros cumpleaños brindamos por la vida, "Feliz cumpleaños bicha" _me dijiste. Nuestros corazones sabían que ese brindis anunciaba la despedida. Era invierno y en el jardín reverdecido de tu casa esa tarde nos llovieron los recuerdo de la infancia, nos reímos, ambas cruzábamos nuestras miradas sabiendo que era la última vez que nos veríamos, cada minuto era un tesoro. Sin embargo, en aquel abrazo tan profundo y nuestro, ya en la puerta para despedirnos, hicimos cita para una próxima vez, yo iría a España a verte, o tú volverías a San Salvador a nuestra cita.
Ahora no sé adónde será, pero tú y yo nos volveremos a reencontrar, para reírnos de aquel primer encuentro en las filas del colegio, de la Coca Cola que compartimos juntando nuestros centavitos, de los Chévere con una uva tropical en el Hula Hula y de las carreras huyendo de la madre Changüita.
Buen viaje Paty querida, que tus padres te reciban con amor infinito y Dios te lleve a su eterna morada.
Te quiero bicha!

Y así fue como nos despedimos.






febrero 13, 2019

SU MANADA


Su Manada.
Ellos se despliegan
por toda la casa
con cierta mansedumbre
que les transmite un preludio de
Johann Sebastian Bach.
Con la hermosura de la juventud,
y el aura brillante en la silueta
de una morfología perfecta.
En su mirada se vislumbran
las añoranzas de las estepas
donde caminaban libremente
siendo dueños del cielo y la tierra,
de las montañas que un día
los escucharon aullar.
Extremidades largas, ágiles y veloces,
como gacelas libres, juguetonas al viento,
amos de su libertad,
mi corazón se estremece al verlos jugar.
Fieles y prodigiosos
comiendo de la mano mansa,
que alimenta y acaricia
con fragilidad y confianza.
Nuestros perros, quienes han hecho
de esta casa su refugio 
y de nosotros su manada.


©2019. Mayela Bou.



diciembre 27, 2018

EL NACIMIENTO DE JESÚS (KHALIL GIBRAN)



ANA, MADRE DE MARÍA
Tomado del libro,
“Jesús El Hijo del Hombre”
de Khalil Gibran


El nacimiento de Jesús
Mi nieto nació aquí, en Nazareth, en el mes de enero. La noche del nacimiento de Jesús unos hombres que venían de Levante nos visitaron. Se trataba de unos extranjeros que habían llegado de Asdrolón con las caravanas que mercan con Egipto. Nos solicitaron hospitalidad en nuestro hogar, pues en el albergue no encontraban lugar para pasar la noche. Les di la bienvenida y les informé:
-Mi hija acaba de dar a luz un varón; vosotros, sin lugar a dudas, me disculparéis si no os hago las cumplimentaciones que merece vuestra permanencia aquí.
Me agradecieron el haberles dado hospedaje, y, luego de cenar me dijeron:
-Es nuestro deseo conocer al recién nacido.
El hijo de María era un bebé muy hermoso; ella misma era muy bella y atrayente. Ni bien los extranjeros vieron a María y a mi nieto, extrajeron de sus bolsas oro y plata y lo dejaron a los pies del niño. Luego le ofrendaron incienso y mirra y prosternándose, más tarde oraron en un idioma que no comprendimos.
En el momento de conducirlos al aposento que había preparado para que reposaran, penetraron en el mismo con un aire de recogimiento, como maravillados por lo que acababan de ver. Cuando salió el sol se marcharon para continuar su camino hacia Egipto; más antes de partir me dijeron:
-A pesar de tener su nieto un día de edad hemos podido ver en su mirada la luz del Dios que adoramos, y hemos visto también Su sonrisa a flor de labios. Por eso, le rogamos que cuide de Él como para que Él la cuide después.
Y luego de decir esto, montaron en sus dromedarios y nunca más los hemos vuelto a ver.
En lo que respecta a María su felicidad no era, con todo, tan grande como su asombro y admiración ante su vástago. Detenía la mirada largamente sobre su rostro, y después la perdía en el horizonte, a través de la ventana, absorta como si estuviera contemplando una revelación del cielo.
El niño fue creciendo en edad y en espíritu, y se mostraba absolutamente distinto de sus compañeros de juegos, pues buscaba la soledad y no permitía que se le mandara, y nunca pude poner mis manos sobre él.
Y era muy amado por todos los habitantes de Nazareth. Luego de unos años supe el porqué y el motivo de ese cariño y apoyo. Varias veces se llevaba la comida y la regalaba a los extranjeros que pasaban, y si yo alguna vez le daba un trozo de golosina, lo ofrecía a sus compañeros sin comer de él ni siquiera un trozo.
Trepaba a los árboles frutales de nuestra huerta y le llevaba los frutos a los que no tenían en la suya. Y varias veces le he visto jugar carreras con los chicos de la aldea; cuando se daba cuenta que alguno se le había adelantado, disminuía, a propósito, la velocidad de su marcha para que pudieran ganar sus contendientes. Y cuando lo conducía por la noche a su cama para que descansara acostumbraba decir:
-Dile a mi madre y a las otras que únicamente mi cuerpo descansa, pero mi espíritu las acompaña hasta que el de ellas se asome a mi Alba.
Y muchas otras cosas más, como por ejemplo esa hermosa parábola que me contaba cuando aún era un pequeño, pero que ahora, en mi vejez, la memoria me impide acordarme con fidelidad de ella.
Hoy me han dicho que no volveré a verlo nunca, mas… ¿cómo podré creerles? Si ahora mismo sigo oyendo su risa y el eco de sus pisadas todavía resuena en el patio de nuestra casa, y si beso el rostro de mi hija percibo aún el aroma de sus besos derretirse sobre mi alma; como también siento su hermoso cuerpo flotar estrechado contra mi pecho. Mas, ¿no es cierto que es extraño que María no haya hablado nunca más de su hijo cuando yo estaba presente? Varias veces creí sentir que ella misma tenía necesidad de verlo, pero como una estatua de metal, de esa manera se inmovilizaba ella meditando ante la luz diurna, de tal forma que mi alma se derretía y corría por mi pecho como si fuera un río.
Pero, quién sabe; quizás ella sepa más que yo; y ruego al cielo que me cuente todo lo que sabe del misterio que no alcanzo a descubrir.

septiembre 15, 2018

Kilómetro 52






¡Bienvenido seas Kilómetro 52!


Un reloj camina despacio

hacia mi atardecer.

Un latido provoca la vida

que aún me sostiene de pie

en este cuerpo que habito.

Mi alma se llena de júbilo

por algunas pequeñas suertes

en batallas conquistadas,

esas que se han quedado atrás,

pero que marcan con agudo

sentido mi destino.

Las que me llevan a transitar

en esta senda, un kilómetro más.

En mi ligero equipaje:

las esperanzas, las cicatrices,

un pedazo de mapa y una ganas

locas de desafiar la vida.

¡Bienvenido seas Kilómetro 52!

© 2018. Mayela Bou






agosto 14, 2018

TU NOMBRE



Llegó a mi vida de manera
sigilosa,
luminosa,
discreta,
te imaginé con un nombre
que siempre tintineara 
con resplandor y dulzura.
Lo pronuncio y todo en mi
se llena de magia.
Caminamos sobre 
la tierra que esta vez
nos pario distantes,
soñamos con el reencuentro
de una vida pasada,
que ha dejado en nuestras almas
la llama ardiente de un amor
sin color, sin espacio,
sin tiempo ni medida, 
un amor al que ahora bautizamos
con la pureza del agua
y que solo dos amantes
lo saben nombrar bajito, 
un susurro al oído que solo
lo escuchan los dobleces del viento,
un amor formado de rocas 
donde se escribe poesía y se escribe
tu nombre.



© 2018. Mayela Bou