agosto 31, 2012

ERAS CASI HUMANA



Eras casi humana...

no había explicación al canela de tu piel,
ni para tu sonrisa de blancas lunas,
envolvente explosión de alegría, que abrazaba cálidamente mi corazón.

Cómo explicar tu aroma dulce como la miel,
fresco como una hoja de menta que se deja
llevar por el soplo de una tarde de primavera.

Eras casi humana…

Te observé con devoción a la luz de una fogata,
tú eras mi horizonte en punto de fuga,
Creí enloquecer de amor por ti,
mi realidad, mi fantasía.
Mi utopía terminó…
abrí los ojos y no existías,
fantasma de mis noches sin luna,
porque con tu sola presencia
y el brillo de tus grandes ojos negros
la luna sobraba.
Ahora, ya no puedo tocarte, pero aun palpitas
en las yemas de mis dedos
No existes ya…
habrá un espacio
en la cosmografía de mi alma
en la canción inédita
en la poesía olvidada
habrá un espacio eterno
vacio...

Eras casi humana…

Mi molino de viento,
polvo de estrellas,
noches taciturnas,
letras enamoradas.
Nunca más mi mano
acariciará tus labios
antes del beso inesperado
nunca mas mi risa
y la tuya.

Eras casi humana…

(Máximo Noctem)


agosto 29, 2012

Carta abierta de Eve Ensler a Todd Akin




 
Eve Ensler (Scarsdale, Nueva York, 25 de mayo de 1953) es una dramaturga, feminista y activista social norteamericana conocida internacionalmente por su obra teatral Los monólogos de la vagina.



Estimado Todd Akin:
Me dirijo a usted esta noche para tratar el tema de la violación. Son las dos de la mañana aquí, en la República Democrática del Congo, y no consigo conciliar el sueño. Me encuentro en Bukavu, en la Ciudad de la Alegría, para atender, apoyar y trabajar con los cientos, los miles de mujeres que han sido violadas, sometidas y torturadas por una guerra sin cuartel en pos de minerales, una guerra que ha hecho de sus cuerpos el campo de batalla.

Estoy en el Congo, pero podría escribir esta carta desde cualquier rincón de Estados Unidos, Sudáfrica, Gran Bretaña, Egipto, la India, Filipinas o cualquier campus universitario estadounidense. Podría escribirle desde cualquier ciudad, pueblo o aldea de nuestro planeta, donde en total más de 500 millones de mujeres son víctimas de violación en algún momento de su vida.

Señor Akin, sus palabras me quitan el sueño.

Como sobreviviente de una violación, repaso una y otra vez en mi cabeza sus recientes declaraciones, aquellas en las que afirma haberse confundido al decir que las mujeres no se embarazan como resultado de una violación legítima y que esas declaraciones fueron pronunciadas “sin pensar”.

Aclaración: lo que hizo no fue despacharse a la ligera una especie de comentario desenfadado, sino una declaración por demás concreta e ignorante que evidencia su falta de conciencia respecto de lo que significa haber sufrido una violación. Tampoco fue una declaración casual, sino una afirmación que pretende legislar la experiencia de las mujeres violadas. Acaso lo que revelan sus palabras sea aún más terrorífico: nos obsequian una ventana a la psique del GOP [Partido Republicano, N. de la T.].

Usted empleó la expresión “violación legítima”, implicando así la existencia de “violaciones ilegítimas”. Permítame explicarle el impacto que eso tiene en las mentes, los corazones y las almas de los millones de mujeres en este mundo que han sido víctimas de violación. El supuesto que subyace a sus dichos es que no es posible tomar en serio a las mujeres ni las experiencias que padecen, que la manera en que entienden la violación ha de ser ponderada por alguna especie de autoridad superior que conoce mejor el tema. Este supuesto deslegitimiza, minimiza y trivializa el horror, la invasión y la profanación que viven las víctimas, y las hace sentirse tan solas e impotentes como en el momento de ser violadas.

Cuando usted, Paul Ryan y 225 de sus compinches juegan con las palabras para referirse a la violación y dan a entender que solo la violación “forzada” amerita tomarse en serio, como si hubiera violaciones no forzadas, a las víctimas nos sobrecoge un torrente de recuerdos sobre la manera en que nuestros violadores jugaron con nuestra persona durante el ataque: cómo nos intimidaban, nos amenazaban, nos amordazaban. Ustedes juegan con palabras como “forzada” y “legítima”, y al hacerlo juegan con nuestras almas hechas añicos por los penes indeseados que hurgaron en nuestros cuerpos y desgarraron nuestra carne, nuestras vaginas, nuestra conciencia, nuestra confianza, nuestro amor propio, nuestros futuros.

Ahora pretende convencernos de que se confundió al decir que nadie se puede embarazar tras una violación “legítima”. ¿De veras cree que el semen eyaculado en una violación es distinto del semen eyaculado en una relación de amor? ¿Cree que durante la violación ocurre alguna especie de misterio religioso y el esperma se autodestruye gracias a la malignidad de la que es vehículo? ¿O lo que quería implicar es que las mujeres y sus cuerpos tienen de alguna forma la responsabilidad de rechazar el semen eyaculado en una violación legítima, estigmatizando nuevamente a las víctimas? Es como si hubiera dicho que embarazarse como consecuencia de una violación sería indicio de que no se trató de una violación “legítima”.

He aquí lo que le pido: cierre los ojos e imagínese en su cama o contra una pared o encerrado en un espacio reducido y sofocante. Imagínese atado y visualice a un perfecto desconocido o un amigo o familiar desquiciado, agresivo e indiferente a lo que usted siente mientras le arranca la ropa y penetra en su cuerpo, invade la parte más íntima, personal y sagrada de su cuerpo, empuja violentamente y con odio, desgarrando su interior. Ahora imagine a ese extraño eyaculando dentro de su cuerpo, llenándolo de semen. Imagine que no puede sacar el esperma de ahí y algo empieza a crecer en su interior. Imagine no tener la menor idea de cómo será esa nueva vida, concebida espiritualmente en el odio, ignorante de los antecedentes mentales y de salud de su violador.

Ahora imagine a una persona jamás violada, una persona que viene a decirle que no hay opción, que solo queda conservar el producto de esa violación en su cuerpo, dejarlo crecer en contra de su voluntad y ver cómo, al nacer, su rostro es el del violador, el rostro de la persona que básicamente destruyó su ser, un rostro que ahora tendrá que contemplar todos los días de su vida y, además, deberá amar si no quiere sufrir el repudio social.
No sé si puede imaginarlo (aunque, de hecho, ser líder demanda ser capaz de sentir compasión), pero si está dispuesto a bajar a esas sombrías profundidades no tardará en comprender que NADIE PUEDE DECIDIR la continuación o la interrupción de ese embarazo, nadie con excepción de la persona que lo lleva en su vientre.

He pasado mucho tiempo con madres de bebés que son producto de una violación. He visto la tortura que les representa lidiar con el odio y la rabia al tiempo que hacen todo por no proyectar esas emociones en sus pequeños.

Les exijo, a usted y al GOP, que no se metan con mi cuerpo, mi vagina o mi útero. ¡Fuera de nuestros cuerpos! No son quién para decidir, no se arroguen el derecho de definir conceptos.
¿Por qué no dedican su tiempo a poner fin a las violaciones en lugar de redefinirlas? Dediquen su energía a perseguir a los violadores que con tanta facilidad destruyen a las mujeres y no a analizar una sintaxis manipuladora que minimiza dicha destrucción.

Por cierto, acaban de dar a millones de mujeres una muy buena razón para asegurarse de que su partido nunca vuelva a ser electo, además de una excelente razón para hacerse oír.

Eve Ensler, Bukavu, Congo

agosto 25, 2012

“Comunicación- Conexión”.



Nunca los seres humanos estuvieron tan conectados entre sí como en estos tiempos de internet.
Sin embargo la soledad mora en las almas de sus usuarios, ya que la comunicación es confundida con la conexión.
La llamada era tecnología que nos ha venido a revolucionar y a modificar la verdadera comunicación humana a penas inicia, y ya sus estragos se sienten fuertemente.

Creo que todos hemos estado en reuniones adonde la mitad de los asistentes, si no es qué más, están chateando, respondiendo llamadas, correos, buscando información en internet o simplemente revisando sus redes sociales, es triste la incomunicación que se genera aun estando físicamente juntos.

Los vínculos humanos cada vez más pobres, las personas más superficiales,  personalidades inestables, sentimientos inexistentes y hasta aislamiento. Todo esto agravando esa confusión “Comunicación- Conexión”.

Desde hace muchos años soy parte de Internet, de la telefonía celular, mp3, plasmas, Tablet y todo tipo de artefacto que nos aleja de la verdadera comunicación, y tengo la necesidad de controlar los efectos que produce la tecnología en mi cotidiano para no perder el rumbo del verdadero contacto entre los seres humanos.

Hace un par de meses viajaba en el subterráneo de la ciudad de Chicago y pude observar que más de la mitad de los que íbamos en el tren estaban conectados a la tecnología; algunos otros que eran la minoría llevaban libros reales, no virtuales, eso sí,  todos con los rostros agachados, perdidos en ese universo letal, adonde el existencialismo provoca una angustia, si pensamos en que  la existencia es equiparable a la realidad, lo que está "Ex" de la cosa que es.

Desde hace algún tiempo vengo considerando la necesidad de establecer reglas internas, en mi propia sociedad virtual, debido a que cada vez conozco más gente o me reencuentro con algunos que ya conocía y nos limitamos a una relación fría y tecnológica, es increíble las mil formas que hay de demostrar los sentimientos de manera cómoda y practica y que lo único que hace es fomentar la soledad virtual.
Un ejemplo fácil, cuando nuestro amigos, a lo que ahora llamamos “contactos”, cumple años le llenamos su bandeja de correos, su fb, o su celular de mensajes de felicitación, podríamos tomar el tiempo de escribir de nuestro puño y letra una felicitación y hacerla llegar a las manos del cumpleañero, o simplemente tomar el teléfono y decirle cuales son nuestros deseos, nuestro sentimientos, pero que nos escuche. Maravilloso fuera que pudiésemos abrazarles, si podemos por favor no dejemos de hacerlo, y si nuestros amigos están al otro lado del mundo, hágales llegar sus sentimientos escritos con su letra, que viaje en ese papel su verdadera esencia, y que el regalo sean los minutos que le dedicó a la persona que ama.

Primera regla: darle al internet su condición de  herramienta con un solo propósito, conectar, no comunicar.

Segunda regla: Llevar a verdadera comunicación todo contacto virtual, de tal forma que si he de expresar mis sentimientos sea de manera humana y no de la manera ya  establecida  por un servidor.

Tercera regla: que todo lo que escribamos para internet sea para transformar nuestros vínculos y ayudar a educar, en  valores, derechos, virtudes, creencias,  ayudar a otras vidas a que encuentren sentido y así  trasciendan a un mejor estado de ánimo, sabiéndose importantes para los demás no por un like, si no por su verdadero valor.
Seguramente con el tiempo iré estableciendo nuevas reglas de tal manera que la conexión no me aleja de la comunicación.

Cada día me sorprende más este universo cibernético, me ha regalado amistades maravillosas, me enseñó que la distancia no es perceptiva cuando realmente se ama, puso al mundo en la palma de mis manos, me regala sin reserva alguna, una fuente inagotable de conocimientos, me trae compañer@s de café a la media noche, sin duda una herramienta magnifica, pero debemos usarla respetando nuestros verdaderos valores y dejando de estar al servicio de la tecnología.

INCREÍBLE NO?



Buen café para esta madrugada de lluvia.







agosto 04, 2012

Reparando alas rotas...







... Y cuando despertó recordó el lugar en el  qué un día habían guardado la llave del cajón donde escondían los recuerdos dolorosos y al abrirlo observó que se habian convertido en brillantes mariposas de colores y que al fin podrían volar libres. 


Sacando el costurero del bolsillo reparó sus alas rotas, y abrazó el aire, porque sabía que cualquiera que fuese el lugar donde ella se encontrara, al pasar le acariciaría el rostro, salió a recoger un pedacito de amanecer para regalarle cuando ella despertase.



Lapislázuli.