enero 28, 2011

Efraín Barbón



Conocí a Efraín Barbón hace 5 años, estaba yo en un parqueo cuando este señor de aproximadamente 55 años se acerco a mi coche con un arbolito bonsái en sus manos.
Me pidió que se lo comprara; al ver su ropa supe que era un indigente, pero me llamó mucho la atención el bonsái, le pregunte si el los cultivaba y me dijo que si, a lo qué pregunte cómo había aprendido la técnica.
Me baje del coche y nos apartamos a la orilla de un jardín a platicar.
Efraín Barbón se sentó a mi lado y me contó la historia de su vida, con lágrimas en los ojos me dijo:
_ niña, soy portador del VIH y no imagina como deseo que alguien me pueda abrazar o darme la mano sin que tengan miedo de que los contagie.

Creo que fueron 4 o 5 horas de conversación, yo no daba crédito a lo que escuchaba, estaba como si un terremoto hubiese sacudido mi alma.
A don Efraín lo echó de su casa la esposa, los hijos y también su madre y hermanos, se le derrumbo todo un imperio que había construido con los conocimientos que le otorgaban una licenciatura y una maestría en relaciones publicas y publicidad, graduado de una universidad prestigiosa en los Estado Unidos de Norteamérica.
Efraín hablaba derramando lagrimas de dolor y soledad, yo estaba llorando a la par de él con una confusión de emociones que iban y venían de mi mente a mi corazón con una velocidad increíble.
Le pregunte adónde pasaba la noche, y me dijo qué en un portal de una casa que era oficina de gobierno, pero que cuando llueve siempre se mojaba, le pregunte si iba ha algún comedor de beneficencia para comer y me dijo que no lo admitían por el VIH.

El bonsái fue un obsequio, no me lo vendió, me suplico que lo aceptara como regalo, y así lo hice, uno de mis mejores regalos en la vida.

Me contó don Efraín que cuando estaba a punto de graduarse de su licenciatura en San Francisco California, necesitaba completar algunas materias para la graduación y que como ya había sacado las materias principales, entre ellas un tercer idioma (alemán), tomo la materia de técnicas de bonsái, como complemento de sus horas sociales.
Cuando regreso a El Salvador y fundó su agencia de publicidad la que lo llevo a tener una vida de alta sociedad y de elite, la técnica de los bonsái quedo en el olvido.
Dice Efraín con la voz entre cortada: _Cómo iba yo a saber niña, que la vida me iba a jugar tan sucio y que terminaría comiendo de los pocos bonsái que logro cultivar.

Me despedí de él con la promesa de regresar, me dijo que por las tardes y noches se mantenía en la zona médica.
Le di un abrazo profundo y le dije que ya no estaba tan solo que cuando yo pudiera iba a llegar a platicar con él y hasta nos podíamos tomar un café.

Esa noche regrese a casa con un bonsái en mis manos, con el corazón estrujado, recuerdo haber sentido miedo, dolor, impotencia, realmente estaba asustada, no concebía de cómo alguien puede tener su vida organizada, estable, equilibrada y cometer un solo error que arrasa indiscriminadamente con todo.
Cinco años de ese encuentro, me he sentado con Don Efraín muchas tardes en las aceras de San Salvador a tomarnos un café, hemos cenado juntos sentados en un muro viendo pasar a los transeúntes y preguntándonos que pasara por la vida de cada uno de ellos.
En las noches de invierno lo busco con comida calientita y un suéter, él siempre esta ahí, con sus bonsái en las manos, con su historia entre lágrimas ocultas, un hombre que vive con la muerte como compañera, que se gasta los minutos sin saber si habrá un mañana, que duerme bajo un cielo de estrellas que lo contemplan esperando que un día brille junto a ellas.

La vida es tan sorpresiva que meses después de haber conocido a Efraín Barbón, conocí al resto de su familia, eran mis vecinos, y aun después de todo este tiempo, ellos no saben que yo conozco a Efraín, jamás les he dicho de mi amistad con él, ha habido noches que salgo con dos plato de comida, saludo al Dr. Barbón a su esposa  y me voy a cenar con su hermano.

Efraín Barbón ha sido alguien especial en mi vida, me hizo darme cuenta de cuanto puede valer un abrazo a tiempo, un gesto de cariño, una palabra dulce, sabe dios cuantas veces era yo la que se sentía sola y fue Efraín quien me dio su compañía, él no se daba cuenta de todo el bien que me hacía cuando nos sentábamos en la calle a tomar café.
Compartir las horas con alguien que tiene su vida agotada y que vive  horas extras, me confirma que no debemos quedarnos con nada adentro, que todo cuanto sentimos debemos expresarlo cada día de nuestras vidas.
Me ha enseñado que las decisiones precipitadas no siempre  terminan dándonos el crédito de valientes.
Pero lo mas importantes es saber que todo en la vida tiene causa y efecto.

Los bonsái se siguen vendiendo en la zona medica, cada noche se escribe la historia de un hombre que lo tuvo todo y que ahora solo espera que alguien le compre un arbolito lleno de la magia milenaria de los japoneses, del sentimiento de la lucha entre la vida y la muerte.


Para usted Efraín, mi duende de las calles de San Salvador.





enero 22, 2011

TANGO

Viendo el arte de esta mujer me he quedado sin palabras!!!
Es asombrosa, simplemente maravillosa.
Buen fin de semana para todos!


enero 15, 2011

TAT TUAM ASI



Cuando recién iniciamos el año, los seres humanos solemos hacer una lista de metas y propósitos que llevaremos a cabo en el término de 365 días.
Entre esas metas y propósitos están las más comunes como: ponernos a dieta, conseguirnos un novio o una novia, pasar todas las materia de la universidad, cumplir con las tareas del colegio, dejar de fumar, comprar casa, hacernos por fin de un vehiculo, aprender a usar la tarjeta de crédito, o lo que es mejor, cerrar la tarjeta de crédito, entre muchas otras cosas.
Todas son metas muy ego centristas.

Los primeros días del año están pintados con un verde esperanza muy cálido, y dulcemente aderezados con la fuerza de los sueños.
No se aun, si es qué por naturaleza solemos ponernos metas muy altas o somos demasiado ambiciosos, y nos exigimos tantas metas que al final del año vemos con frustración el no alcanzarlas.
Uno de los obstáculos para su realización, es que antes de planteárnoslas no medimos nuestras capacidades y eso me ha llevado a pensar en metas y propósitos mas reales, mas normales y accesibles, y como todo en la vida necesita de un método de aprendizaje, el ponernos metas pequeñas seria el primer paso para mas adelante alcanzar cualquier sueño por grande que sea.

Cada sueño, cada propósito, implica un cambio de manera significativa, cada uno de nosotros es el protagonista de nuestras determinaciones, qué tan difícil será plantearnos metas como la cortesía, la tolerancia, la amabilidad, el respeto hacia los demás?
Despojarnos de la prepotencia, la violencia, la soberbia, y buscar la posibilidad de crear una armonía entre lo que nos rodea y lo que rodeamos?

A partir de este pensamiento, podemos replantear metas como:

*Saludare este día con amor en mi corazón.

*Controlare mis emociones por fuertes que estas sean.

*Dejare que actúe con libertad la niña que vive en mí.

*Cuidare de mi planeta, mi único y verdadero hogar.

* Seré feliz con lo que poseo y lo que soy.

*Seré menos ruidoso, encontrare paz en el silencio de mi     interior.

*Demostrare que soy capaz de amar, como de necesitar ser amada, les diré a los míos cuanto les amo y les necesito.

*Me cuidare, me aceptare con mis defectos y virtudes, consentiré mi cuerpo con prudencia y alimentare mi alma con bondad.

* No limitare mis conocimientos.

*Buscare incansablemente encontrarme con el origen de mi existencia, vivir con tal intensidad, qué no quede minuto de los 365 días, en los que yo no sienta pasión por la vida.

En definitiva, una meta loable para iniciar el año seria, aprender a ser humildes para con nosotros y los demás, una sola meta que al realizarla nos bendice con el amor verdadero, nos llena de verdadera humanidad, y nos hace uno solo,  con el universo:

TAT TUAM ASI
(Tú eres esto: es decir, tú eres uno y lo mismo que cuanto te rodea; tú eres la cosa en sí).

Enero, el mes de los sueños, propósitos y metas, yo lo redefiniría como el tiempo para los cambios, el tiempo para crecer, y buscar ser mejores seres humanos.

Un buen año para todos!

enero 10, 2011

Dormir entre las páginas de la historia




Cuando yo era pequeña y se llegaba la hora de dormir, mi madre se acostaba conmigo en mi cama y me contaba historias que en ese momento parecían fantásticas e irreales, parecían sacadas de su brillante y gran imaginación, con los años fui descubriendo qué cada uno de esos relatos eran hechos reales, y fue así como nació mi fascinación por la historia.
Entre mis favoritas estaban: Juana de Arco, Anastasia Romanov, La papisa Juana, el hundimiento del Titanic, las historias e intrigas de los cónclaves en el vaticano, la vida de Santa Teresa de Ávila, de  Santa Catalina, los grandes envenenadores como los Borgia, la historia de Lucrecia y Rodrigo Borgia, El rey Herodes, Enrique VIII, Ana Bolena, Napoleón Bonaparte, entre otros.
Parecía que mi madre, cada tarde por muchos años, hubiera tomado el té con los reyes de Inglaterra, pues ella conocía de primera mano la historia de la actual reina de Inglaterra, y de cómo ella llegó a la corona, porque su tío Eduardo VIII abdicó  al trono, para casarse con una mujer divorciada, Wallis Simpson, una historia de amor que me llenaba de fascinación,  
Que grande era mi madre en ese instante, puedo asegurar que se guardaban en ella, las páginas de las mejores historias del mundo, era como si ella hubiese sido protagonista de todos esos sucesos,  yo escuchaba cada historia con devoción y las fui atesorando dentro de mi mente y de mi corazón.
Ahora que la tecnología ha puesto al mundo en las palmas de nuestras manos, y podemos accesar a toda la historia en un solo clic, ha sido maravilloso pasar noches enteras, en compañía de un buen café, buscando los detalles de las historias de mi madre, todos esos hechos reales que son parte de la humanidad, es así como mi vicio de trasnochar inició hace muchos años, primero con  libros, ahora con libros e Internet, googleando.
Esta tarde de domingo decidimos con una de mis amigas pasar las horas tiradas en un sofá, viendo una película, para mi sorpresa una de esas historias de mi niñez, “La Pontífice”, la historia de la papisa Juana,  a medida que transcurría la película, me sentía dentro de ella, era como si en alguna vida yo hubiese estado en ese escenario.
La tarde fue avanzando, por instantes cerraba mis ojos, respiraba profundo, sentía la presencia y la voz dulce de aquella mujer que me llevaba a dormir rodeada de los mejores cuentos y fantasías que la humanidad a tenido que vivir para escribir su verdadera historia.
Y aquí estoy, buscando con hambre conocer el pasado, amando mi presente, descifrando mi futuro y escribiendo mi propia historia.